Fábula: La pingüina aprende que es especial

Había una vez una pingüina muy bella y hermosa que se llamaba Andrea. También era rara porque tenía el pico verde y todos los pingüinos pequeños se burlaban de ella. Un día Andrea quería jugar con alguien, pero sus padres estaban ocupados. Cuando ella salió, vio a unos niños y los invitó a jugar, pero los niños se fueron corriendo y la ignoraron. Andrea se sintió triste. En la noche, Andrea se escapó. Después de mucho tiempo caminando, Andrea se cansó y encontró una cueva. Ahí se quedó a dormir.

Por la mañana Andrea escuchó un ruido y fue a ver lo que era. Cuando Andrea llegó al lugar de donde venía el ruido, se llevó una gran sorpresa porque vio un oso. Cuando el oso la vio, puso una cara rara. Andrea empezó a llorar y dijo, “Lo sé. Es mi pico.” El oso le dijo, “Discúlpame. No quise hacer eso.” Después el oso la invitó a comer, y Andrea aceptó. Cuando estaban comiendo, el oso le preguntó a Andrea, “¿Y tu familia?” Andrea le dijo que se había escapado porque todos los niños se burlaban de ella. El oso dijo que lo sentía. Después de comer Andrea le preguntó al oso, “¿Cómo te llamas?” “Me llamo Alan,” respondió.

En la tarde, Andrea y Alan escucharon pasos y miraron una sombra y vieron que era Sofía, la mamá de Andrea. La mamá de Andrea lloró y dijo, “Al fin te encontré. Vámonos a la casa.” Pero Andrea dijo, “No, porque todos se burlan de mi y no me iré sin mi amigo, Alan.” Su mamá le respondió, “Alan se puede ir contigo y lo otro es que tú eres especial. No importa el color de tu pico.” Después de eso los tres se fueron.

La lección fue: No importa el color de tu pico. Tú eres especial de todas maneras.

 

There once was a very beautiful and lovely penguin named Andrea. She was also different because she had a green beak, and all the little penguins made fun of her. One day Andrea wanted to play with someone, but her parents were busy. When she went outside, she saw some children and invited them to play, but the children ran away and ignored her. Andrea felt sad.

That night, Andrea ran away. After walking for a long time, Andrea got tired and found a cave. She stayed there to sleep. In the morning she heard a noise and went to see what it was.

When she got to the place where the noise came out, she got a big surprise. She saw a bear. When the bear saw her, he got a strange look on his face. Andrea started to cry and said, “I know. It’s my beak.” The bear said to her, “Pardon me. I didn’t mean to do that.” Then the bear invited her to eat with him, and Andrea accepted.

While they were eating, the bear asked Andrea, “Where’s your family?” Andrea replied that she had run away because all the children made fun of her. The bear said he was sorry. After eating, Andrea asked the bear, “What’s your name?” “My name is Alan,” the bear answered.

In the afternoon Andrea and Alan heard footsteps and saw a shadow. They saw it was Sofía, Andrea’s mother. Andrea’s mother cried and said, “Finally I’ve found you! Let’s go home.” But Andrea said, “No, because everyone makes fun of me, and I won’t go without my friend, Alan.” Her mother replied, “Alan can come with us. And besides that, you are special. It doesn’t matter what color your beak is.” The three went home.

The lesson is this:: It doesn’t matter what color your beak is. You are special in any case.

By Ana, 3rd grade
[original photo by powermetalprincess via flickr]

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